| |
 |
Guatemala - Los Xincas, pueblo olvidado por la historia |
 |
|
Amílcar Morales info@argenpress.info
Invisibles durante casi 200 años y en franco proceso de
extinción, los xincas son hoy uno de los pueblos
indígenas no mayas de Guatemala que luchan por salvar su
cultura, identidad e idioma.
Especialistas estiman en alrededor de 100 el número de
personas, todas ellas ancianas, que hablan el idioma
xinca, distribuidos en el sur y el oriente del país,
aunque los descendientes directos de este pueblo podrían
sumar algunos miles.
Si su presente y futuro son inciertos, su pasado tampoco
resulta muy claro, aunque una cosa es fehacientemente
cierta: no son descendientes de los mayas pero habitan en el territorio de Guatemala desde mucho antes del
arribo de los europeos.
De hecho, fueron uno de los pueblos que mayor
resistencia opusieron a la conquista, según narran las
crónicas del español Bernal Díaz del Castillo, quien
acompañó a Pedro de Alvarado durante el sometimiento de
los pueblos mesoamericanos.
Prácticamente desde el año 1575, cuando fueron
derrotados y reducidos a la esclavitud, los xincas
entraron en un proceso de extinción y no fue sino hasta
la negociación de los acuerdos de Paz, en 1996, que su
presencia se hizo sentir en la nación.
Junto a los Garífunas, fueron reconocidos como parte de
un país multilingüe y pluricultural y paso a paso son
aceptados como miembros de esta sociedad, aunque existe
la inquietud de saber si no será demasiado tarde para
ellos.
Uno de los primeros esfuerzos que se realizan es salvar
su idioma, base de la cultura, y para ello fue creado el
Consejo del Pueblo Xinca, que está realizando un estudio
gramatical con ayuda de sus pocos habitantes.
Ramiro López, miembro de esa institución, señaló que hay
una creciente demanda de cursos de Xinca, aunque aún
están lejos de alcanzar los logros del garifuna, que hoy
tiene más de 100 mil hablantes en el país.
Dispersos en los departamentos de Santa Rosa, en el sur,
y Jalapa y Jutiapa, en el oriente guatemalteco, los
xincas luchan por preservar su identidad, cuyos orígenes
se remontan a la historia precolombina de la región.
Todo parece indicar que sus primeros habitantes formaron
parte de migraciones ocurridas desde el sur del
continente a través del océano Pacífico y de ello dan fe
algunos testimonios históricos.
Entre ellos está el descubrimiento en Guatemala de
restos de embarcaciones hechas con juncos que son
propios del lago Titicaca, así como la presencia de
vocablos quechuas en la lengua xinca.
Todo ello indicaría que los ancestros de este pueblo son
originarios de las culturas andinas, de las que se sabe
tuvieron cierta actividad comercial tanto con los mayas
como con los aztecas del actual México.
Resulta claro entonces que rescatar el idioma y la
cultura de esta comunidad aportaría muchos datos sobre
la vida de las naciones originarias de nuestra región,
cuyo desarrollo fue abruptamente cortado por la invasión
europea.
Para los guatemaltecos, en particular, despejaría muchos
puntos oscuros de la historia, que a todas luces dista
mucho de lo que aparece escrito en los textos estudiados
por varias generaciones.
Acodado al margen de la vida del país, el pueblo xinca
fue puesto al borde de la extinción y hoy lucha
denodadamente por preservarse, una tarea que no sólo les
pertenece a ellos sino a toda una sociedad cuya
identidad está en proceso de afincarse.
Siglos de racismo, discriminación y exclusión conspiran
contra este empeño, el cual es indispensable, sin
embargo, para lograr la unidad de una nación cuya
riqueza está precisamente en su gran diversidad.
Octubre de 2006
|
|
 |
 |
|