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 Cuba - Santeria o Regla de Osha



Maria Ileana Faguaga Iglesias      

monitorhavana@enet.cu     mifi39@yahoo.es

Historiadora y etnologa



Segun algunos, el pueblo cubano es catolico; para otros, es santero; durante mas de 30 anos, estudiosos cubanos pertenecientes a las instituciones oficiales, sostuvieron que los cubanos somos ateos. Criterios interesados, piensan unos; desconocimiento, aseguran otros. Lo cierto es que, estadisticas oficiales publicadas a fines de la pasada decada de los '90, muestran que el 82, 23 % de la poblacion de la Isla tiene algun tipo de creencias religiosas, cifra que alcanza el 84, 80 % entre los jovenes. Dato este ultimo que adquiere relevancia, al haberse educado a estos durante las decadas de gubernamental practica politica ateista y ateizante en la Isla.

La practica afro-religiosa -en sus variadas manifestaciones- tiene en Cuba tan larga data como la presencia de la poblacion africana, traida a estas tierras desde el inicio de su colonizacion. Presencia de la raza -termino erroneo cientificamente pero entendido por todos- negra, economia de plantacion, esclavitud y afro-religiones resultan inseparables en tierras caribenas. De ahi su caracter popular; de ahi las condiciones de clandestinidad y atomizacion en las que han sobrevivido estas religiones, situacion que, aun siendo criticada desde religiones con estructuras centralizadas -como el catolicismo romano-, ha sido el fundamento de su permanencia y extension. Singularidad que pudiera perder si consigue imponerse la actual propension a la institucionalizacion .

La Santeria cubana, religion de origen esencialmente africano -sustentada sobre la base del Culto a los orishas practicado en Africa Occidental- incorporo elementos de otras religiones africanas, como del catolicismo romano y del espiritismo. A tono con la idiosincrasia inclusiva de los africanos -que trajeron a America la experiencia de sus sincretismos intra-africanos-, el cubano culturalmente ha mostrado una tendencia al pragmatismo y, consecuentemente, a la incorporacion selectiva de los elementos culturales ajenos que considere necesarios, utiles ; caracteristica que continua expresandose en los procesos sincreticos que experimenta la Santeria, que incorporo incluso una deidad china -aseguran algunos estudiosos que de origen chino-cubano- como San Fan Kon, al que sincretiza con Chango -tercer alafi (rey) de la ciudad africana de Oyo; orisha guerrero; poseedor del fuego y los tambores-. Hoy la Santeria se abre al mundo con el consiguiente replanteamiento de algunas de sus practicas tradicionales.

No obstante haber sido la Santeria religion de la poblacion cubana negra y mestiza, habiendose mantenido su nucleo en las provincias occidentales -La Habana, Ciudad de La Habana y Matanzas, donde tuvo origen-, desde finales de los anos ''70 no solo se ha constatado un sostenido incremento de sus afiliados sino que ya no es posible ubicarles geograficamente en la Isla. La vieja, elitista, excluyente y discriminadora afirmacion de que se trata de cosa de negros: brutos, ignorantes, salvajes y lujuriosos, ha debido ser seriamente repensada hasta por los estudiosos. Muchos de los especialistas cubanos que consideraron -desde inicios del S. XX- que esta muestra de primitivismo desapareceria con el incremento del nivel de instruccion y quedaria unicamente como folklor, reevaluan aceleradamente sus criterios. La realidad muestra que la Santeria se mantiene, se revitaliza y se expande en el territorio nacional y allende sus mares, y que sus fieles ostentan cualquier color epitelial, no son privativos de ningun sector social, ostentan diferentes niveles de conocimientos -muchos son profesionales- y profesan diferentes filiaciones politicas.

Crecimiento de esta practica religiosa en el que factores disimiles continuan influyendo. Las incursiones internacionalistas cubanas en Africa -madre mitica de tantos cubanos-, donde muchos jovenes descubrieron sus religiones ancestrales, algunos de los cuales regresaron inciados en estas, y que les proporciono un desprejuicio respecto a la vision que se inculcaba sobre estas. Los contactos con el resto de Afro-America, especialmente con Brasil, considerado junto a Cuba como receptaculo de las afro-religiones. La presencia de poblacion afro-estadounidense, que peregrina entre Cuba, Brasil y Africa en busqueda de la parte de su cultura que les fue negada, habiendole sido extirpada en un profundo proceso aculturador. La revision de la politica atea y ateizante del Partido Comunista de Cuba, permitiendose luego de su IV Congreso (1991) la entrada de los religiosos a sus filas y, el clima de cierta apertura que eso genero respecto a la percepcion de las religiones por la poblacion, posibilitando la flexibilizacion en la discriminacion -no del todo eliminada- que sufrian los religiosos en general y los afro-religiosos en particular. La existencia de iyaloshas (sacerdotisas o madres de santo), babaloshas (sacerdotes o padres de santo) y babalawos (padre de los misterios) con mayor nivel de instruccion. La proliferacion de centros de investigacion -en toda la Isla- y de bibliografia, dedicada al tema. Descubrir en muchos investigadores de la tematica la condicion de santeros, y la incorporacion de muchos santeros al estudio de su religion. La apertura de la Sociedad Cultural Yoruba de Cuba, y la aparicion de diferentes agrupaciones de santeros. Estos y otros, son elementos que han favorecido el crecimiento del numero de practicantes, ocasionales y permanentes, de la Santeria.

No debe descartarse una de sus caracteristicas esenciales: la busqueda de soluciones, aqui y ahora, a los problemas que aflijan a los humanos. Tampoco desconocer su caracter inclusivo, teniendo por tradicion aceptar -excepto en la Sociedad Cultural Yoruba de Cuba, organizacion controversial, que exige para pertenecer una determinada conducta- a cuantos reclamen sus servicios, formen o no parte de sus fieles o tengan alguna otra fe religiosa. Es comun entre los santeros tener otra practica religiosa -muchos son espiritistas-; para el proceso de iniciacion, casi todas las familias religiosas -estructura en que se asienta su orden- exigen el bautizo en la Iglesia catolico-romana, por lo que muchos se consideran sinceramente catolicos y, por lo general, incorporan el calendario de conmemoraciones de esta Iglesia. No sorprende al cubano ver en el templo catolico a un iyawo (persona recien consagrada a su orisha o angel de la guarda ) vistiendo de blanco, portando sus collares y manillas y con su cabeza cubierta por turbante o sombrero, acompanado de su madrina o padrino, pues el ritual de la consagracion al orisha protector contempla la visita a la iglesia.

Durante las referidas decadas de ateismo, fueron los afro-religiosos -incluidos los santeros- quienes mayoritariamente continuaron con la practica del bautizo. Lo que no siempre es reconocido por las autoridades catolicas de la Isla, con tendencia a la incompresion sobre un fenomeno que -admite el vicario general de la arquideocesis de La Habana, Mons. Carlos Manuel de Cespedes- constituye en Cuba su principal desafio. Las autoridades catolicas cubanas -coincidiendo con sus homologas de gran parte de las denominaciones protestantes y evangelicas-, tildan de satanismo a la Santeria, de la que el Cardenal Jaime Ortega publicamente ha manifestado que se trata de boberias llevadas al rango de verdadera fe. Mientras otros religiosos cubanos -tambien la generalidad de los cristianos- aseguran que la Santeria es privilegiada por el gobierno, muchos santeros se sienten folklorizados en su representacion por los mass media y excluidos por las diferentes instancias gubernamentales, proclives a no hacerles participes de los esporadicos dialogos que sostiene con otros religiosos.

En enero de 1998, en el encuentro que sostuvo el fallecido Papa Juan Pablo II con lideres religiosos en Cuba, tampoco se les permitio participar, aunque hubo entre los babalawos quienes lo solicitaron. La vispera del arrivo de JPII un grupo de santeros ofrecio un wemilere (toque festivo de tambores) rogando por el buen desenvolvimiento de la visita. En la misa que JPII ofrecio en la Plaza de la Revolucion -espacio de los discursos del presidente Fidel Castro, cedido por vez primera a un lider con un discurso diferente- pudo verse, luciendo sus simbolos religiosos, a santeras y santeros cubanos a quienes, en muchos templos catolicos, se les niega el derecho a la comunion teniendo, en otros, una activa participacion; ellos continuan siendo el sosten de las recien autorizadas procesiones en el dia de celebracion de la Virgen de la Caridad -patrona nacional; sincretizada con Oshun, orisha del amor, la sensualidad y la sexualidad, protectora de las embarazadas y de los ninos; cuyo reino son las aguas dulces y que, como a la catolica virgen, el imaginario popular la identifica mulata-.

Ese dia -8 de septiembre- mujeres y hombres de esta Isla -vienen muchos desde el exterior-, sin distincion de color ni de edad, vistiendo de amarillo o blanco, fundamentalmente, asisten a misa, colocan girasoles -puede que cubiertos por miel-, toman banos purificadores, encienden velas y quizas hasta se escuche algun toque de tambor o de violin -instrumento europeo con el que se agasaja a Oshun- implorando salud, amor, desenvolvimiento economico, un viaje al exterior... pidiendole indistintamente a la virgen y/o a la orisha, en una aparente confusion que nada tiene que ver con la ezquizofrenia -como por anos han sostenido psiquiatras desconocedores, aun siendo cubanos, de la complejidad de nuestra cultura- y si con nuestro arraigado sincretismo religioso. Quizas por eso no se auguran exitos a la tendencia africanista que -como en Brasil- ha surgido aqui en los ultimos anos, intentando purificar a la Santeria de elementos no africanos, posiblemente sin la total comprension de que la Santeria es, basicamente, el resultado de una mezcla de pueblos y de culturas, y que la expresion teologica de esta se manifiesta en la sintesis que en la practica religiosa cotidiana acontece en la vida de cada santero.



Julio de 2005




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