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 La Casa del Caribe y Haití (III)



José Millet      milletjb2004@yahoo.com




Escritor y antropólogo cubano, fundador del Festival y de la Casa del Caribe



(véase parte I y parte II)



Ese propio año de 1989 presenté una ponencia acerca del vodú en el Simposio Internacional El culto a los antepasados en el Caribe, organizado por la Universidad de Puerto Rico, recinto Río Piedras. La visita me permitió establecer relaciones profesionales con figuras de talla universal como el profesor Dr. Ande Abimbola, el estudioso norteamericano Dr. Stephen Palmier, entre otros. Fue ocasión muy importante desde el punto de vista de nuestros estudios porque nadie de nuestro equipo había podido comparar los exponentes materiales de Cuba con los de Haití y Dominicana, y allí pude observarlos al participar en la exposición sobre el vodú y el gaga preparada por José Francisco Alegría y su compañera dominicana Soraya, quienes venían investigando el tema paralelamente a como lo habíamos venido haciendo nosotros por separado. Mi enriquecimiento aumentó además al conocer personalmente a la escritora cubana Mayra Montero, autora de obras e ficción que tratan ese tema religioso.

En 1986 el poeta Cos Causse y yo organizamos en la Casa del Caribe un conjunto de actividades político-culturales de homenaje a Jacques Stephen Alexis con la presencia de Martha Jean Claude y su grupo musical. Recordamos con mucha admiración la dramatización hecha por el actor y declamador José Pascual “Pini” de un trozo de la novela El compadre General Sol, del mencionado escritor haitiano.

En 1991 tuve el honor de visitar Haití, en representación de la Casa y del pueblo santiaguero, en las actividades de asunción presidencial del padre Jean Bertrand Aristide que tuvieron lugar en Por-au-Prince. Esta visita fue determinante en mi visión definitiva sobre el país y el pueblo que admiraba tanto. En el presente artículo me es imposible expresar las emociones, sentimientos y conceptos que esta experiencia me proporcionó, por lo que sólo haré un par de breves comentarios. Pude movilizarme a varios sitios de la capital, como Carrefour, donde me puse en contacto con importantes personalidades relacionadas con el vodú y tomar contacto personal con relevantes hounfort.

Resultó muy rica en emociones, útil y excitante el haber podido acompañar al Maestro Electo Silva en una especie de viaje personal suyo a sus raíces haitianas. Allí me puse en contacto con importantes personalidades haitianas del mundo académico, intelectual y artístico, algunos de los cuales regresaban a su país natal luego de un prolongado exilio. Y finalmente, pude establecer el primer contacto con el Sr. Pierre Chauvet, dueño de la agencia de viajes Citadelle, para promover la participación de una delegación artística y académica haitiana en el Festival del Caribe.

En 1992 se produce la visita a Santiago de Cuba de un grupo de profesionales y de hombres de negocios procedentes de Haití a través de la agencia Citadelle. En el año siguiente se produjo el viaje, también con Citadelle, de la delegación artística y cultural más importante que ha visitado Santiago de Cuba procedente directamente de Haití, la que participaría en el Festival del Caribe de ese año. Sus actuaciones se trasladan a la ciudad de Guantánamo, a la que habíamos designado como subsede del evento.

En el período comprendido entre 1985 y el año en curso han participado, en numerosas ocasiones, escritores haitianos en el Taller internacional de poetas del Caribe, que tiene lugar anualmente en el marco del Festival del Caribe. Entre los visitantes más distinguimos recordamos al poeta Paul Laraque y a su hermano, el novelista Frank. Precisamente como parte del programa de realce y reconocimiento de la cultura haitiana, nuestra institución creó el Concurso literario Jacques Roumain.

En 1988 tuvo lugar la presentación del libro de poesía del haitiano Edgar Goose, el que trata el tema de la relación Cuba y Haití. En 1992 visita nuestra ciudad, invitado por la Casa del Caribe, el gran poeta haitiano Mauriseau Leroy, quien luego publicaría un poema sobre Santiago de Cuba.

Un lugar muy especial lo ocupa en la memoria santiaguera la presencia de la Compañía de danzas haitianas de Louines Louines, radicada en Nueva York. Fue memorable también su encuentro con grupos portadores de origen haitiano de la Isla y particularmente con el Maestro Electo Silva, quien no sélo domina el criollo haitiano a la perfección, sino que asimismo tiene montadas muchas canciones haitianas en el repertorio del Orfeón Santiago, el que fundó y dirige hasta el presente.

En 1998 visitó Haití el Director de la Casa del Caribe, el escritor Joel James, acompañado de la historiadora de la ciudad de Santiago de Cuba, la Dra. Olga Portuondo Zúñiga. Se estaba reafirmando con ello un camino ya desde hacia algunos años reconocido y en el que más tarde se darían pasos para consolidar lo ya transitado hasta el momento. Son significativas las visitas a ese país hermano de los hounganes Pablo y Tato Milanés, quienes se reencuentran con sus raíces ancestrales. Lo fue, en otro orden de cosas, el encuentro del Presidente Aristide con miembros de la comunidad haitiano-cubano de Barrancas, hecho que tuvo como escenario el hotel Meliá Santiago, de nuestra ciudad.

Varios especialistas de la Casa han viajado en los últimos años a Republica Dominicana para promover el Festival y allí han hecho contactos con la embajada de Haití, para luego entrevistarse con autoridades haitianas ya en territorio de ese país limítrofe. Esta línea de acción se ha intensificado en la esfera de lo que se denomina la diplomacia no formal con contactos como los referidos y con reuniones con la Embajadora de Haití en nuestro país a fin de trazar un plan de acción para garantizar el éxito de la próxima edición del Festival dedicada al bicentenario de la independencia haitiana.

Como un medio de darle continuidad a nuestros estudios, en septiembre del 2003 se realizó un recorrido por casi todas las comunidades cubano-haitianas existentes en el país y se recogió una valiosa información para caracterizarlas desde el punto de vista socio-cultural, data que podría ser de mucho valor para desarrollar proyectos que podrían concitar el apoyo de la UNESCO... La incorporamos como adjunto a la presente comunicación a fin de interesar a los lectores acerca del alcance, el arraigo y la extensión de la presencia socio-cultural haitiana en Cuba.

En la pasada edición de nuestro Festival recién concluida participó una delegación coordinada por el Centro Internacional de Documentación e Información de Haití y Canadá (CIDIHCA) encabezada por su director, el Dr. Frantz Voltaire. En la línea de la Casa para promover la participación de haitianos radicados en varios países, los miembros de esta última institución han asumido compromisos muy encomiables. Junto con ellos se han ido sumando y se sumarín muchas personas más, y el resultado será, a no dudarlo, el que haya una presencia muy numerosa y sobre todo expresiva y lo más representativa posible de la nobleza y la espiritualidad del aguerrido pueblo de Haití.

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El mundo es un pañuelo, exclaman algunos: para mí la humanidad es una sola y ella tiene vasos comunicantes, ocultos o visibles, para hacerse sentir en cualquier lugar del planeta donde se encuentre cada unos de los miembros de la especie. Fue, pues, para mí un motivo más de satisfacción y orgullo poder compartir mis sentimientos y admiración hacia ese pueblo haitiano y a su cultura, que todos reconocemos como una de las más brillantes y originales del mundo.

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Cada uno de quienes fuimos fundadores de la Casa del Caribe, y de los actuales miembros que no lo fueron pero que aseguran su continuidad, nos sentimos honrados con haber trabajado todos estos años para entregar algo de nuestros modestos esfuerzos al reconocimiento de los altos valores de que es portador ese hermano pueblo caribeño con el que comenzó el proceso de liberación de los pueblos de Nuestra América, el cual aun hoy no ha terminado.



Septiembre de 2005




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