| |
 |
Haiti - Unificación es un desafío |
 |
|
João Alexandre Peschanski
Periodista de Brasil de Fato, enviado especial a Puerto Príncipe (Haití)
Traducción: Adital/ Daniel Barrantes bvr@ciudd.com.ar
Unir la insurrección espontánea y la multiplicidad de
organizaciones, creando un proyecto unificado de nación: ese es el
principal desafío de la sociedad haitiana, con el que concuerdan
integrantes de los más diversos grupos políticos: las entidades Papda y el
Instituto Cultural Karl Lévêque (ICKL), las organizaciones campesinas
Movimiento Campesino de Papaye (MPP) y Tet Kole Ti Peyizan Ayisyen (en
criollo, Cabezas Coladas de Pequeños Campesinos Haitianos), además de
sindicatos, asociaciones de barrio y movimientos feministas.
Ellos están evaluando que el proyecto unificado es fundamental para
impedir que las movilizaciones populares del país sean manipuladas por
grupos políticos tradicionales o personas que quieran proyectarse en el
escenario político nacional. Temen que las asociaciones locales y
regionales se conviertan sólo en masa de electores para el pleito
presidencial de noviembre.
Para la unificación, sin embargo, necesitan vencer una serie de enemigos
de gran porte. En primer lugar, la fragmentación de las luchas. En
segundo, la captación de líderes sociales por el gobierno e instituciones
internacionales. En Haití, faltan cuadros políticos, o sea, personas que
puedan ayudar a las organizaciones a desarrollar estrategias y acciones de
reivindicación y lucha. En tercer lugar, está la miseria de la población,
que impide que la mayoría de las personas, aunque tengan interés, puedan
participar de reuniones, pues están ocupadas en buscar alimentos. Por
último, la confusión política que se abate sobre Haití.
A partir del alejamiento de Aristide de la presidencia del país, en 2003,
después de la movilización de cientos de miles de haitianos, que
repudiaban su política económica, los referentes políticos tradicionales
desaparecieron. El partido Lavalas, de Aristide, fundado como una
agremiación de defensa de los intereses populares, desapareció del
escenario político – y es considerado un traidor de la lucha social. Los
partidos de derecha, actualmente en el gobierno, mantienen una estrategia
de poco contacto con la población. Otras agremiaciones surgen, varias de
izquierda, una de éstas financiada por el Partido de los Trabajadores (PT)
de Brasil, pero que no tiene apoyo social.
Ante esto, la población se ve a merced de las cada vez más presentes
organizaciones delictivas, armadas por Lavalas para desestabilizar al
gobierno actual, y que generan olas de terror. Las fuerzas de la ONU no
intervienen y el gobierno, débil y sin legitimidad, no sabe qué hacer.
El desafío, lanzado por los integrantes de los movimientos del país, recae
sobre
www.adital.org.br
17/02/2005
|
|
 |
 |
|