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Haití - Madres se arriesgan |
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Traducción: Daniel Barrantes barrantes.daniel@gmail.com
La escasez de hospitales y de asistencia médica hace que las mujeres
haitianas corran riesgo de vida al parir a sus hijos o en camino hacia los
hospitales. Haití tiene el mayor índice de mortalidad materna del Hemisferio
Occidental. En 2004, por cada 100 mil nacimientos, 523 mujeres murieron en Haití
(en Europa el índice es de ocho muertes maternas por cada 100 mil nacimientos).
En los últimos dos años, las estadísticas en Haití probablemente están peor aún
debido a la violencia.
La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) denuncia que, en el Hospital Jude
Anne, por ejemplo, los partos ocurren en los corredores, en las escaleras o en
el estacionamiento del hospital. Frecuentemente, las madres llegan después de
haber esperado horas en otro hospital, sin recibir ayuda. Entonces, ellas llegan
muy tarde al Jude Anne, que está administrado por MSF.
La entidad cuenta el caso de Sonja, que no fue admitida en el Hospital General
por no tener cómo pagar. En Puerto Príncipe, capital de Haití, si un paciente no
tiene dinero para pagar la asistencia de salud, no es atendido. Cuando
finalmente ella llegó al Jude Anne, su bebé estaba cansado de esperar. Ella tuvo
el hijo frente a la entrada del hospital, en el piso, frente a todo el mundo.
Todos los días hay una fila frente al Hospital Jude Anne. Decenas de mujeres
buscan atención médica y sus familiares esperan, pacientemente, hasta que tengan
permiso para visitarlas. Debido al espacio limitado, cada paciente sólo puede
recibir una visita. También hay mujeres que están listas para dar a luz. Hacia
cualquier lugar que se mire, dentro y fuera del hospital, es posible ver y
escuchar a mujeres embarazadas arrodilladas, con respiración jadeante, acostadas
en el piso o recostadas contra las paredes. Gritan, se lamentan o lloran.
"Abrimos el hospital en marzo y está increíblemente ocupado. No es sorprendente
porque los hospitales administrados por el Ministerio de Salud no funcionan.
Ellos no tienen equipo y si tienen empleados, éstos entran en huelga. En el área
próxima a nuestro hospital, hay otros seis totalmente equipados que no están
siendo usados. Uno puede tener asistencia en hospitales privados, pero son muy
caros. Como consecuencia, muchas mujeres tienen sus hijos en su casa. Sin
embargo, si ellas tienen la menor complicación, mueren porque no tienen cómo
pagar la atención médica. Es por esto que abrimos este hospital. Nosotros
intentamos llegar hasta las mujeres que viven en los barrios violentos de la
ciudad", cuenta Petra Reijners, jefe de Misión de MSF en Haití.
En el Hospital Jude Anne, MSF ofrece atención médica gratuita a las embarazadas,
pero está atendiendo a una demanda tan grande que puede convertirse en víctima
de su propio éxito. Actualmente, se realizan 30 partos en la sala de
operaciones, una cesárea detrás de la otra.
Hay también mujeres cuyos bebés están ubicados de nalgas y no pueden tener
partos normales. Sin una cesárea, ellos no pueden sobrevivir, y sin ayuda médica
en sus casas tendrán una muerte segura. Los médicos no visitan los barrios
pobres y violentos porque el riesgo de secuestro es muy grande. Las mujeres que
pasan por un aborto en su casa y contraen una infección arriesgan sus vidas
cuando no consiguen ninguna ayuda médica. En el Jude Anne, tienen la asistencia
que precisan, pero generalmente tienen vergüenza de haberse hecho el aborto y no
tienen el coraje de ir al hospital.
Existen además otros problemas. La historia de Nelly ilustra el mayor problema
de vivir en Puerto Príncipe: la inseguridad y la pobreza. A pesar de los dolores
y las contracciones, ella no se animaba a salir de su casa pues en el barrio
donde vive hay tiroteos regularmente. Nelly y su marido Patrick viven en Bel
Air, una de las regiones más violentas de Puerto Príncipe.
Como las dos maternidades y la sala de cirugía están casi siempre en uso, muchas
mujeres no tienen otra elección que la de dar a luz en el corredor. En el último
piso del Jude Anne quedan las jóvenes madres con sus bebés. Éstas son las
mujeres que sobrevivieron. La mayoría de las madres están exhaustas y
preocupadas con los niños. El índice de mortalidad de los niños de menos de
cinco años es increíblemente alto. El único lujo de las jóvenes madres es una
comida especial desarrollada para ayudarlas a recuperar fuerza: sopa de
vegetales y pollo con banana. Después la vida, y la lucha por la supervivencia,
continúan.
MSF alerta que la historia de Haití tiene varios períodos de extrema violencia.
A pesar del cese del fuego durante el período electoral a comienzos de 2006, la
violencia continúa, secuestros ocurren regularmente y el sistema de salud
continúa fuera de alcance.
En el Jude Anne, el hospital administrado por MSF, mujeres con gestación de
riesgo grave pueden recibir atención médica. Los que viven con el virus HIV son
tratados con medicamentos anti-retrovirales para prevenir la transmisión
vertical de la enfermedad de la madre al hijo. Víctimas de violencia sexual
también son atendidas. MSF está pidiendo al gobierno haitiano que ofrezca
asistencia médica a mujeres embarazadas.
El Hospital St. Catherine, de 78 camas, en Cité Soleil, ofrece tratamiento de
emergencia para víctimas de la violencia, realiza cerca de 4 mil atenciones de
salud primaria y admite 100 pacientes por mes. MSF ofrece tratamiento de
urgencia contra traumas en el Hospital St. Joseph y administra un centro de
rehabilitación en el área Pacot. En Petite Rivière de l’Artibonite, la
organización da asistencia a la estructura local de salud.
Octubre de 2006
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