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  Influencia de las ideas de Bertold Brecht en el teatro santiaguero



Ramiro Herrero Beatón    beaton@cultstgo.cult.cu





La introducción de las ideas y concepciones de Bertold Brecht sobre el teatro entran en Santiago de Cuba a partir de 1961, con la publicación, por el Departamento de Actividades Culturales de la Universidad de Oriente, de la obra Madre Coraje y sus hijos y un pequeño prólogo del doctor Jesús Sabourín, donde se esboza, muy sintéticamente, la médula de su teoría sobre el teatro épico.

Paralelamente con ese acontecimiento, ese mismo año, se funda el Conjunto Dramático de Oriente, y después el Cabildo Teatral Santiago, con una orientación específicamente stanislavskiana.

Durante muchos años, a pesar de aquella publicación, el Cabildo Teatral Santiago no se interesó por incorporar a la superación técnica y profesional de sus integrantes las teorías y fundamentos del dramaturgo alemán. Es a partir de 1965, con la puesta en escena de Herr Puntilla y su criado Matti, dirigida por el argentino Adolfo -- Gutkin, que el colectivo teatral comienza los estudios de la teoría dialéctica del teatro planteada y desarrollada por Brecht. Ese fue el inicio de la denominad fiebre épica, con dos etapas muy bien definidas: la primera, de deslumbramiento ante lo desconocido, pero fallida por la aplicación esquemática de los conceptos y fundamentos artísticos del gran esteta germánico. La segunda, de reconocimiento y asimilación de la esencia de su teoría

Las ideas brechtianas permitieron a los integrantes de los grupos teatrales revolucionar sus propias concepciones del teatro y su función social. Ello significó un giro completo en oposición a la línea abierta, dominada más por el repertorio foráneo de la llamada “vanguardia occidental” que por la del teatro cubano con incidencia en sus raíces y en su historia.

De Brecht, los teatristas santiagueros aprendieron que era necesario mostrar los acontecimientos humanos en su carácter particular y contradictorio, de suerte que el espectador pueda asumir ante ellos una actitud crítica y ser incitado a su modificación; el mundo necesitaba de cambios y había que representarlo en el teatro de forma tal que los espectadores pudieran aprehender el mundo como mutable y transformable; y que al espectador no había que dejarlo que hiciera catarsis, sino hacerlo productivo, crítico, es decir, el espectador debía pensar, observar, cuestionar. Para ello, los teatreros debíamos usar múltiples medios como : los del escritor, los del director, los del escenógrafo, los del compositor, los del iluminador, los del actor, con un fin: de no adormecer al espectador, sino a mantenerlo vivo, despierto, con el propósito de dirigir su atención hacia hechos cotidianos que dentro del proceso social necesitan ser cambiados. En el teatro , al igual que en el proceso social se necesitaban cambios. No sólo los espectadores debían interpretar el mundo, sino de cambiarlo. El teatro como tal debía integrar no solamente formulaciones sociales y puntos de vistas políticos, ideológicos y sociológicos, sino también, los más disímiles medios expresivos como la música, la danza, las canciones, la pantomima, la recitación, etc. El teatro debía ser un acto consciente con ciertos propósitos e intenciones de manera que al espectador se le hiciera evidente las leyes de la convivencia humana en la escena. Brecht decía que el respeto al espectador no consistía en subestimar su inteligencia porque había que apelar a su razón. La obra teatral consigue su cometido cuando, además de otros factores, logra su medio de expresión lingüística, a través de la creación de un lenguaje que proceda del habla popular con diferentes niveles linguísticos hasta convertirse en estilo artístico.

Las ideas de B. Brecht sobre el hombre y la sociedad, el hombre y el teatro, conjugadas con sus concepciones sobre la dramaturgia, la actuación, la dirección escénica, la música, lo popular, la diversión, el lenguaje, etc. influyeron en buena medida en el trabajo artístico de los grupos teatrales que comenzaron a formarse entre las décadas de los 60 y los 70 del siglo XX y coadyuvaron a encontrar un camino nuevo en el teatro de entonces . Con especial significación surge el Cabildo Teatral Santiago con su Teatro de Relaciones. que se expresaría en la profundización de las raíces cubanas, en el rescate de los valores culturales esenciales, en el estudio de la historia, en la utilización del carnaval como fuente inapreciable de la riqueza expresiva de las obras, en la búsqueda incesante de un lenguaje teatral coherente que permitió una comunicación más eficaz con los espectadores, en la necesidad de encontrar nuevos espacios escénicos y nuevas formas dramatúrgicas que expresasen los intereses del hombre actual, en nuevas puestas en escena acorde con los elementos más significativos de la cultura cubana y en la puesta en práctica de una modalidad de actuación que respondiera a los esenciales medios expresivos de los actores.

En suma, las ideas brechtianas han actuado en forma creadora sobre el Conjunto Dramático de Oriente, el Cabildo Teatral Santiago y otros grupos teatrales santiagueros en la búsqueda de un teatro genuinamente cubano que asume su época, produce diversión, hace reflexionar y reafirma los valores culturales esenciales del pueblo cubano.



Enero de 2006



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