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  Adiós al Maestro Manuel Zapata



Antonio Mora Vélez    antonio_moravelez@yahoo.com.ar







Hace muchos años, por los tiempos en que apenas iniciaba mis estudios de Derecho, conocí al escritor y maestro Manuel Zapata Olivella. Aceptó a reunirse con nosotros, los integrantes de un grupo de jóvenes escritores, en una tertulia realizada en la cafetería de la Universidad de Cartagena. En ella le mostré mi cuento “Viernes Negro”, uno de mis primeros cuentos, de corte realista y social, que fue publicado por la citada universidad en el folleto “Tres cuentos y tres cuentistas” (Cartagena, 1968). Lo leyó y me dijo: “Este cuento no es auténtico porque está escrito desde afuera. Para que el cuento refleje cabalmente el drama que el autor quiere mostrar, debe ser escrito desde adentro, viviendo la realidad que le sirve de referente”.

Desde entonces conté con su amistad y con sus enseñanzas. Y con su comprensión posterior porque para él, hombre de la tierra, resultaba insólito que un joven del Sinú se dedicara a escribir sobre las galaxias y el futuro, teniendo por delante un presente de miserias, de corrupción y de violencia. Pero me estimuló a que lo continuara haciendo desde su revista Letras Nacionales, con su asistencia al lanzamiento de varios de mis libros y con su palabra sabia, crítica y constructora. Lo importante es la literatura y el mensaje, no el tema. La realidad puede ser también cuestionada desde mundos imaginarios, me decía para que no me sintiera “achicopalado” por no ser un escritor “realista”.

Pero la espina de la realidad y de su primera crítica me quedó en el sentimiento y en el alma. Y me dispuse a escribir sobre lo que he vivido y mamado, como dice Vargas Llosa. A escribir desde adentro, como me aconsejó el maestro Zapata, contando los hechos de la vida que me tocó en suerte vivir, retratando los hombres y mujeres que se cruzaron por mi camino, nutriendo la caracterización e historia de los personajes con las experiencias de esos hombres y mujeres y con las mías propias. El resultado, después de trece años, es la novela “A la hora de las golondrinas”, que cuenta la historia social de Montería de los años sesentas y muestra las causas de la sociedad excluyente que formamos desde esa época.

Manuel fue un maestro y un paradigma de todos los escritores de mi generación. En más de una ocasión le dijimos que era como un papá literario para nosotros, un papá que nos enseñó que la literatura exige sacrificios, lecturas y tiempo. Una buena obra no sale de la mente de un escritor como del magín de un mago. Necesita años de maduración, investigación, lecturas y sobre todo, la suficiente modestia para saber que la perfección de una página necesita la magullada y tirada al cesto de muchas anteriores; la suficiente modestia para mostrar los originales a los amigos, como lo hizo él en el patio de mi casa monteriana, con los capítulos de “Changó...” que nos leyó a sus amigos de El Túnel primigenio de los años 70s. “Changó, el gran putas”, su obra mayor de la que esperaba mucho y que contó con la mala suerte de haber sido precedida de “Raíces”, la historia del negro en USA cuya condición de “best seller” estuvo apoyada por la televisión y el cine.

Muere Manuel Zapata Olivella sin el justo reconocimiento internacional a su grandeza. Sin haber podido vivir holgadamente, al menos, con la venta de sus muchos libros. Y no fue, como lo dijo un cronista de su muerte, algo más que un activista empecinado en la defensa de los negros. En verdad pocos saben cuán vastos eran sus conocimientos sobre cultura y folclore de Colombia, qué tan importantes fueron sus obras literarias y sus trabajos de investigación, cuál su cosmovisión base y fundamento de su praxis intelectual y política, y cuánta nobleza había en su alma de humanista. Adiós maestro y amigo. ¡Que los dioses yorubas te abran las puertas de su reino! ¡Que el río reciba tu semilla y la siembre, para que sean frutos tus sueños! ¡Que tu espíritu sea, en adelante, la voz de tu raza y de tu pueblo! ¡Que tu palabra rebelde vuele aún más alto y perdure en el corazón del hombre!



La Casa de Asterión   Revista Trimestral de Estudios Literarios

Volumen V – Número 20



Enero-Febrero-Marzo de 2005


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